lunes, 2 de noviembre de 2015

PELÍCULAS DE SENSIBILIZACIÓN

El mundo cinematográfico se ha convertido en uno de los medios de comunicación más extendidos del mundo. Se puede considerar un arte que comenzó en el siglo XX y que contiene multitud de géneros, lo que hace que existan películas de diferente tipo, según gustos e intereses.

Existen películas de acción, drama, ciencia-ficción, fantasía, animación, terror, suspense, comedia... pero, dentro de todos estos tipos de géneros, existe un subgrupo de películas destinadas al conocimiento y la sensibilización; y este tipo de películas son las que más me llaman la atención y que me gustaría compartir con vosotros.

Desde siempre, se ha utilizado el cine para transmitir sentimientos y emociones, pero este tipo de películas son las más adecuadas para sensibilizar a la sociedad de diferentes problemas que se encuentran a nuestro alrededor y que desconocemos en cierta medida. Las películas a las que me estoy refiriendo son aquellas que tratan casos de hechos reales acerca de una enfermedad rara o poco común, fruto de burlas o discriminaciones a causa de la ignorancia de la gente sobre la misma.

Estas películas de sensibilización se han utilizado como herramienta o material didáctico en colegios y universidades para enseñar a los alumnos que se están especializando en esos temas, los síntomas, características y consecuencias de estas enfermedades y así complementar la programación didáctica del curso. Pero ese no es su objetivo principal, sino dar a conocer al mundo la existencia de este tipo de colectivos y aprender a ser más tolerantes y respetuosos para así integrarlos e incluirlos en nuestras vidas como una persona más con los mismos derechos que los demás.

De todas las películas que me han puesto de ejemplo, tanto en la carrera y el máster, como las que he visto en televisión, las que más me han gustado y que recomiendo a todo el mundo son:


1. "IN FRONT OF CLASS (Al frente de la clase)":
Esta película trata sobre la vida de un hombre que padece Síndrome de Tourette,y de todos los obstáculos por los que tiene que pasar desde pequeño hasta su adultez para poder conseguir su sueño. Es un ejemplo claro de resiliencia y superación y está basada en la historia de vida de Brad Cohen, quien actualmente es profesor de primaria en un colegio y fue galardonado con el premio IPPY "Independent Book Publisher" como mejor profesor del año a pesar de padecer dicho síndrome.




2. "MIRACLE RUN (Un viaje inesperado)":



Esta película trata sobre una mujer que descubre que sus dos hijos mellizos padecen TEA (Síndrome del Espectro Autista), pero este problema no evita que renuncie en sus intentos de darles a sus hijos una vida normal. Al final, ayudada por un profesor especializado en autismo, consigue que sus hijos alcancen el éxito deseado por encima de todo y también la felicidad que se merecen.





3. "THE MIRACLE WORKER (El milagro de Anna Shullivan)":

Esta película trata sobre el reto que se propone una maestra especializada en logopedia de enseñar a una niña que padece una enfermedad sensorial de sordoceguera de nacimiento a comunicarse a través del sistema de lengua de signos táctil. Ésta es una de las películas de sensibilización que más me impactó, a pesar de estar rodada en blanco y negro, por su gran complejidad y dedicación. A simple vista parece algo imposible, ya que la niña ha sido criada durante su infancia como un animal salvaje al que se le permitía cualquier cosa. Carece de normas, educación y responsabilidades, pero con la llegada y el empeño que pone esta maestra consigue lo imposible: Hacer entender a la niña de que existe un mundo a su alrededor con el que puede comunicarse e interaccionar.


En la vida existen muchas cosas que desconocemos a pesar de los conocimientos que adquirimos y que nos enseñan durante la infancia y adolescencia e incluso adultez; pero gracias a la aportación tanto del cine como de otros medios de comunicación, podemos aprender siempre un poco más y formarnos como personas cultas, tolerantes, respetuosas, cívicas, educadas e inclusivas. Algo que parece que se necesita todavía en grandes cantidades en la sociedad actual, pero que con un poco de paciencia y dedicación se puede llegar a conseguir algún día.

lunes, 20 de julio de 2015

¿POR QUÉ NOS PICAN LOS MOSQUITOS?

Todos sabemos que cuando llega el verano y el buen tiempo empiezan a aparecer esos pequeños insectos que nos sacan de quicio siempre que el sol se pone. Existen muchas especulaciones sobre la causa de que nos chupen nuestra sangre y por qué pican más a unas personas que a otras.

Con esta entrada os quiero desmentir las típicas respuestas que nos suelen decir y que no son ciertas, y explicaros la verdadera causa de sus acciones.


El mosquito es un insecto que forma parte de una gran familia de insectos. Existen muchos tipos de mosquitos, algunos pican y otros no. Aquellos que nos interesan para esta entrada son los mosquitos picadores. Al igual que en todas las especies, los mosquitos también tienen género. Es fácil diferenciar a un mosquito macho de un mosquito hembra.

El mosquito macho es hevíboro, se alimenta de néctar y otros fluidos de plantas, y tienen unas antenas plumosas y un cuerpo ligeramente más pequeño; mientras que el mosquito hembra tiene un aparato chupador que se proyecta hacia adelante de la cabeza para succionar sangre.


Siempre se ha dicho que el mosquito hembra chupa sangre para alimentarse, pero eso no es del todo cierto. Es verdad que, a diferencia del mosquito macho, tiene la habilidad de succionar sangre, pero no lo hace con el fin de alimentarse, sino para conseguir las proteínas necesarias y así iniciar su ciclo gonotrófico, es decir, poner huevos. Y cada puesta de huevos ha de ser precedida de una ingesta de sangre.

Pero, como ocurre en muchas ocasiones, las mosquitos hembras no pican a todo ser vivo por igual. Tienen sus preferencias. Existen mosquitos hembras que se sienten más atraídas por algunos reptiles y anfibios, convirtiéndolos en sus objetivos principales; pero la inmensa mayoría de mosquitos hembras tienen como preferencia a los mamíferos, sobre todo pequeños roedores.

Esto no significa que no les interesen los humanos. Está claro que también somos uno de sus objetivos preferidos, aunque no lo seamos todos por igual. Parece ser que algunos somos más irresistibles que otros. Ha habido varias teorías que explican dichas preferencias. Algunas defendían que se debían a los genes, mientras que otras decían que se debía a a dulzura de la sangre o a la cantidad de CO2 de nuestro cuerpo. Por supuesto, dichas teorías fueron descartadas tras varios estudios cuyos resultados eran inconcluyentes.

Pero estudios recientes han mostrado la respuesta a esta pregunta con resultados positivos. Parecer ser que la causa de que los mosquitos hembras prefieran a unos humanos más que a otros no se debe a los genes ni al tipo de sangre, sino que se debe a nuestro olor corporal producido por las 100 trillones de bacterias y microbios instalados en nuestro cuerpo, los cuales segregan el olor característico de cada persona, y que atrae en mayor o menor intensidad a los mosquitos.

Cabe añadir que no todos los humanos poseemos las mismas bacterias y microbios, ya que ellos también tienen preferencias por ciertos humanos, es decir, nos eligen en base a nuestra composición genética. Sólamente compartimos una pequeña fracción de los mismos.

De hecho donde más se concentran es en las extremidades, sobre todo en las manos y los pies; y aunque nos lavemos frecuentemente no nos deshacemos de ellos tan fácilmente. Se puede decir que forman parte de nuestro cuerpo y por supuesto pueden ser beneficiosos para nuestra salud. Además algunos de ellos se encuentran dentro de nuestro organismo y se encargan de sintetizar muchas de nuestras vitaminas y compuestos químicos que lleva nuestra sangre (de ahí que antes se pensase que los mosquitos nos preferían por nuestra sangre).

Así pues, la próxima vez que te pique un mosquito, no culpes a tu mala suerte o a un repelente barato; sino que piensa en las bacterias y microbios que han elegido convivir contigo y que producen tu olor característico del que sólo ciertas especies de mosquitos lo encuentran irresistible.

jueves, 14 de mayo de 2015

¿POR QUÉ SOÑAMOS?

A lo largo de nuestra vida el ser humano ha llegado a tener sueños de todo tipo: alegres, románticos, realistas, de fantasía, pesadillas y angustiosos.

Los sueños son un estado fisiológico de autorregulación y reposo del organismo, que se caracteriza por bajos niveles de actividad fisiológica y se producen durante la fase REM (Rapid Eye Movement), que es la fase de sueño donde tenemos los sueños más intensos.

Pero, una de las preguntas que más veces se ha hecho el ser humano desde siempre es: ¿Por qué soñamos? Esta cuestión ha sido formulada e investigada por multitud de científicos que han intentado dar una respuesta definitiva, pero sólamente han conseguido formular teorías sobre ello.

Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que los sueños son muy importantes para la salud de cualquier ser vivo, ya que los animales también sueñan.

El objetivo principal de soñar es ayudarnos a superar situaciones difíciles en nuestra vida o cumplir sueños imposibles, como son las fantasías, realizando una selección de recuerdos y desechando los innecesarios.

 Vamos a ver varias teorías que lo corroboran, como por ejemplo:

La teoría de Sigmund Freud que, después de analizar los sueños de cientos de personas, llegó a la conclusión de que los sueños son la satisfacción de deseos. Cualquier sueño, sin importar lo aterrador que sea, puede verse como una manera de tener algo que quieres, ya sea literal o metafóricamente.

Otra teoría sostenida por una popular Escuela de Pensamiento defiende que lo sueños no son más que un efecto secundario accidental de circuitos activados por el cerebro y la simulación del sistema límbico involucrado con las emociones, sensaciones, y memorias. En otras palabras, el cerebro trata de interpretar estas señales azarosas, resultando en sueños.

Por otro lado, el psiquiatra Jie Zhang propone la teoría de activación continua de los sueños, que se refiere a la idea de que nuestros cerebros siempre están almacenando recuerdos, tanto si estamos dormidos como despiertos. Pero, para él, los sueños los define como un área de la conciencia que actúa de "almacén temporal", donde retenemos los recuerdos antes de moverlos de un almacén a corto plazo a uno de largo plazo. En otras palabras, relampaguean por nuestra mente como sueños antes de guardarlos en los archivos de nuestra memoria.

También podemos encontrarnos con una teoría llamada "de aprendizaje invertido", la cual sugiere que soñamos para deshacernos de conexiones y asociaciones indeseadas que se acumulan en nuestra mente durante el día. Defiende que básicamente los sueños son mecanismos de recolección de basura, limpiando nuestra mente de pensamientos inútiles y haciendo espacio para cosas mejores. Los sueños nos ayudan a eliminar la sobrecarga de información de la vida diaria y retener sólo los datos más importantes. En otras palabras, soñamos para olvidar.

Por el contrario, existe otra teoría que se contrapone a la anterior, defendiendo que soñamos para recordar. Esta teoría está basada en varios estudios que muestran que las personas recuerdan mejor lo que han aprendido si sueñan después de haber aprendido algo. Además, esta teoría está reforzada en estudios sobre el trauma, que sugiere que cuando la gente se va a dormir justo después de una experiencia traumática, tienen más probabilidad de recordar y estar acechados por el trauma. Por lo que aconseja que, antes de irse a dormir, se hable con otra persona sobre el trauma para desahogarnos y así quitarlo importancia.

En cuanto a Antti Revonusuo, un filósofo neurocientífico de Finlandia, los sueños cumplen una función biológica a través de la simulación de eventos amenazadores para así ensayar la percepción y evasión de amenazas. En otras palabras, la gente que sueñe con peligro sobrevivirá más tiempo.

Una teoría que me gusta más es la que afirma Harvard Driede Barrett, que dice que los sueños son una especie de teatro en el cual somos capaces de resolver problemas de una manera más efectiva que cuando estamos despiertos, en parte porque la mente soñante realiza conexiones más rápido que la mente despierta.

Y una de las teorías más recientes sugiere que soñar es un proceso terapéutico, es decir, no estamos seleccionando la idea más adaptable, sino revisando esas ideas y emociones, y organizándolas en un contexto psicológico más grande. Frecuentemente el cerebro hace esto al asociar una emoción con un símbolo. Se especula que este tipo de asociación entre emoción y símbolo ayuda a "amarrar" las emociones y tejerlas en nuestra historia personal.

Después de realizar un análisis ecléctico de todas estas teorías, he elaborado mi propia teoría sobre por qué soñamosy la he denominado "Reorganización de la mente". Para mí el cerebro es como un ordenador biológico. Es nuestro Sistema Nervioso Central donde se almacena toda la información que poseemos, la cual está compuesta por: recuerdos, vivencias, miedos, preocupaciones, deseos y fantasías.
Como podemos ver, es tanta la información contenida que nuestra mente necesita estructurarla y reorganizarla en esquemas mentales (definidos por Piaget como una serie de acciones coordinadas que dan lugar con la repetición a una forma general de pensar y actuar); y esta acción sólo puede hacerla mejor mientras el cuerpo descansa, que es cuando dormimos.
Como consecuencia de ello se producen los sueños, ya que la inmensa mayoría de la información contenida ha sido captada a través del sentido de la vista; por lo que disponemos de un recopilatorio de imágenes y vídeos mentales inmenso que nuestro cerebro reproduce mientras está reorganizándolos para su asimilación y almacenamiento.

Pero, aún habiendo analizado esta cuestión, todavía queda un enigma sin resolver y que ninguna de las teorías anteriores explica, y es el Déjà Vu (ya visto). Este fenómeno se define como un tipo de paramnesia de reconocimiento caracterizada por la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación, ya sea despierto o soñando. Y, por supuesto, existen dos teorías principalmente que explican este fenómeno, una en el caso de que estemos depiertos y la otra en el caso de que estemos soñando.

La primera explica el Déjà Vu como un pequeño lapsus o retraso de nuestro cerebro a la hora de percibir el estímulo externo y por ello da la sensación de que ante nuestros ojos está apareciendo algo que ya hemos visto o vivido.
Y la segunda lo explica a través de la teoría del Darwinismo onírico, en la cual Mark Blechner dice que cuando soñamos se crean nuevas ideas de generación pseudoaleatoria, que pueden ser retenidas si se consideran útiles. Los sueños introducen variaciones útiles a la vida psíquica y a las narrativas internas, de manera que producen "mutaciones del pensamiento". Así pues, la mente puede seleccionar de entre esas mutaciones y variaciones, y producir nuevos tipos de pensamiento, imaginación, autoconsciencia y otras funciones psíquicas; las cuales pueden dar la casualidad de que se reproduzcan en algún momento de nuestra vida mientras estamos despiertos y darnos la sensación de que ya lo hemos soñado.

Como podéis ver, existen muchas teorías acerca de este tema, y pueden ser todas verdaderas en cierta medida. De lo que no hay duda es que nuestros sueños se producen debido a nuestros recuerdos, experiencias y deseos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA MÚSICA

A todo el mundo le gusta escuchar música, ya sea para hacer ejercicio, ir de fiesta, cuando va a hacer un recado o mientras cocina o trabaja. La música es un tipo de arte muy presente en la vida del ser humano y prácticamente única del mismo, pero ¿Por qué es tan importante para nuestra vida?


Es cierto que existen algunos animales, como son las aves, que se comunican a través de cánticos compuestos por melodías de ciertos tonos bien combinados. Pero sólo el ser humano ha llegado a crear un sistema tan complejo como son las canciones. Técnicamente hablando, la música es un arte que consiste en organizar de manera sensible y lógica una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo; pero cuando la escuchamos se produce una reacción en nuestro cerebro que podríamos considerar casi mágica, ya que influye en todos nuestros ámbitos del desarrollo. Por este motivo se introdujo en el campo educativo, aunque en mi opinión se le ha dado menos importancia de la que realmente se merece.

Con esta entrada os quiero demostrar que la música es crucial para nuestro desarrollo y salud, tanto física como mental, ya que actúa en el ámbito: psicomotriz, lingüístico, intelectual y sobre todo afectivo.

Desde el punto de vista psicomotriz, la música nos ayuda a desarrollar la coordinación y el ritmo.

Se ha demostrado que escuchar música y acto seguido empezar a bailar es una faceta innata del ser humano. Cuando se le pone música a un bebé o niño pequeño le cambia instantáneamente la cara y empieza a moverse al compás sin que nadie antes le haya enseñado a hacerlo. 
Es verdad que al principio dichos movimientos son difusos y arbitrarios, pero con el tiempo los va perfeccionando hasta que aprende a bailar al ritmo de la música y a utilizar movimientos coordinados, como pasos de baile.

Este aprendizaje también le sirve para otro tipo de tareas que impliquen equilibrio, coordinación óculo-mannual y un ritmo constante de trabajo. La música es capaz de activar a las personas, hacendo que se vuelvan más dinámicas y consiguiendo que hagan las cosas de una manera más enérgica.

Desde el punto de vista lingüístico, la música nos ayuda a ampliar nuestro vocabulario y a desarrollar la memoria, además de comunicarnos.

Cuando nos mandan aprender un temario en el colegio o una exposición en el trabajo nos cuesta hasta que conseguimos memorizar los conceptos básicos y la estructura, pero cuando nos mandan aprender una canción la cosa cambia. El ser humano tiene más facilidad para aprenderse una canción que un texto, y esto se debe gracias a la rima y la melodía que la acompañan.

A la hora de aprenderse una canción, lo que primero apreciamos e interiorizamos es el ritmo, después la melodía y por último la letra. Ésta última se hace fácil de memorizar gracias a que las estrofas riman; y la melodía y ritmo lo hace más motivante, ya que el cerebro se organiza mucho mejor.

Cada vez más gente utiliza la música como estrategia mnemotécnica para memorizar teoría. Un ejemplo muy claro son las canciones infantiles que se inventan para que se aprendan más fácilmente: partes del cuerpo, animales, estados de ánimo, números, cuentas sencillas... y que es muy difícil que se olviden ¿Quién no conoce o sabría cantar "En la granja de Pepito" o "Tengo una muñeca vestida de azul"?

Desde el punto de vista intelectual, la música nos ayuda a desarrollar la imaginación y creatividad.

Cuando escuchamos música, nuestro cerebro elabora estructuras funcionales en sistemas cada vez más complejo gracias a las multitud de conexiones neuronales que se producen. De hecho, un estudio realizado por Craig Peery e Irene Weis Peery y publicado en su libro "Music and Child development" 1987  ha demostrado que las personas que reciben clases de música manifiestan tener más capacidad para las matemáticas y mejor rendimiento en la lectura que los que no estudian música.

Por otro lado, Sandra Blakeslee afirma en su libro "Piano practivce alters the brain" 1998 que, a través de encefalogramas, se ha encontrado en los cerebros de músicos adultos más coherencia en las ondas cerebrales que en los adultos no músicos, e incluso difieren anatómicamente en los casos en los que los músicos comenzaron a escuchar y estudiar música antes de los 7 años.

Así pues, enseñarle a una persona, sobre todo desde sus primeros años de vida, a apreciar la música contribuye a preparar su cerebro para dominar la estructura compleja lógico-matemática y del lenguaje.

Y, desde el punto de vista afectivo, la música nos ayuda a desarrollar  nuestras emociones y sentimientos a través de la comprensión y expresión, tanto verbal como no verbal.
 
Este ámbito es el que más se desarrolla con la música ya que las emociones y la música comparten la misma región del cerebro. Ambas se encuentran ubicadas en el córtex prefrontal, por lo que la música es capaz de provocar todo tipo de sentimientos.

La músca es una de las vías por las que la gente mejor expresa sus emociones y sentimientos, ya que estimula la empatía de los demás, permitiendo que todos compartan los mismos sentimientos escuchando una misma canción. Además, si nos remontamos a las tradiciones más antiguas, se puede ver cómo se utilizaban secuencias rítmicas repetitivas para inducir estados determinados en diversos ritos y ceremonias.

Por tanto, si escuchamos una canción alegre o fiestera nuestro estado de ánimo se torna positivo, ya que nos está transmitiendo emociones y sentimientos alegres; pero si escuchamos una canción de amor roto o melancólica nuestro estado de ánimo se torna negativo, ya que no está transmitiendo emociones y sentimientos tristes o nostálgicos.

La música ha llegado a ser tan importante para el ser humano que hasta se utiliza para terapias, como es por ejemplo la musicoterapia. Este método nos permite optimizar la calidad de vida de una persona o grupo: liberando tensiones, agresividad o conflictos internos, y ayudando a desarrollar un mayor autocontrol físico y psicológico. Actualmente se utiliza para mujeres embarazadas, ancianos y como tratamiento para trastornos neurológicos, ya que aporta innumerables beneficios:
  • Aumenta las interacciones sociales y la autoestima, disminuyendo considerablemente la ansiedad y el aislamiento.
  • Mejora la capacidad lógico-matemática, la atención, concentración, memoria y creatividad.
  • Promueve tanto la relajación como la actividad física.
  • Estimula la empatía, emociones y sentimientos.
  • Y ayuda a mantener un autocontrol de los problemas tanto físicos como psicológicos.
En definitiva, "la música amansa a la fieras" y "Es como el aire, sin ella no se podría vivir".

domingo, 19 de abril de 2015

¿ES POSIBLE VIAJAR EN EL TIEMPO?

Se han realizado multitud de filmaciones relacionadas con los viajes en el tiempo ¿Quién no conoce las películas de "Regreso al Futuro" de Robert Zemeckis o la serie "Doctor Who" de Sydney Newman?
Desde hace tiempo, los científicos sueñan con conseguir algún día poder crear una máquina que nos permita viajar en el tiempo, y no pierden la esperanza a pesar de los argumentos dados por Albert Einstein en su Teoría de la Relatividad. Albert consideraba el tiempo como una dimensión espacial más (la cuarta dimensión), ya que fijado un punto del espacio-tiempo, éste puede ser no alcanzable desde nuestra posición actual y por lo tanto un objeto material no puede seguir una trayectoria completamente arbitraria a lo largo del tiempo, es decir, dar la vuelta o viajar al pasado.

La causa principal de todo esto se debe a que el tiempo es lineal. Pero de lo que Albert no se dio cuenta fue que: El hecho de que no podamos viajar al pasado, no significa que no podamos verlo. Y éste es el motivo principal de esta entrada.


A simple vista puede parecer una locura, pero si nos basamos en los estudios realizados hasta ahora sobre el espacio, se puede apreciar una pista muy clara de que "viajar al pasado" no es tan inalcanzable como realmente pensamos.

Es verdad que no se puede viajar como tal, ya que lo pasado, pasado está; pero sí podríamos llegar a observarlo al igual que observamos el brillo de las estrellas que puede que ya no existan o todavía no apreciemos el brillo de otras que acaben de nacer.

Todo esto está relacionado con el hecho de que el tiempo forme parte de las 4 dimensiones principales (ya que existen teorías como "La teoría de cuerdas" que afirma que existen muchas más dimensiones: 10, 11 o 26; pero eso ya es otro tema). Lo que quiero decir con esto es que: el hecho de que estemos viendo brillar una estrella, no quiere decir que lo esté haciendo a tiempo real; sino que la imagen que nos llega al ojo se ve influida por la distancia a la que se encuentre dicha estrella.

Por lo tanto, cuanto más lejos se encuentre una estrella de nuestro planeta, más tiempo tardará en llegar su imagen a nuestro ojo; lo que significa que en realidad estamos viendo el pasado de dicha estrella. Y lo mismo ocurre con el tiempo real y el tiempo que vivenciamos; es decir, el tiempo que vivenciamos difiere unas fracciones de segundo con el tiempo real, ya que lo que vemos, oímos u olemos tarda en llegar unas fracciones de segundo hasta que el cerebro lo procesa.

Por lo tanto, si partimos de esta teoría, podemos apreciar que es bidireccional, es decir, que si alguien estuviese en dicha estrella y se fijase en nuestro planeta,estaría viendo nuestro pasado, ya que la imagen que le está llegando en ese momento está influida por la distancia existente.



Así pues, no es necesario crear una máquina del tiempo, sino una nave espacial que pueda llevarnos lo más lejos posible de la Tierra y que lleve incorporado un telescopio muy preciso que pueda captar imágenes a varios años-luz de distancia. De esta manera, las imágenes que captaría no serían las que se estarían viviendo en ese momento en el planeta, sino que serían imágenes del pasado. Y por supuesto, cuánto más nos alejemos de la tierra más atrás veríamos en el tiempo. A una distancia muy notable podríamos llegar a ver hasta el nacimiento de nuestro planeta.



Obviamente, este sueño no es precisamente en sueño cercano, ya que todavía no hemos conseguido alejarnos apenas de nuestro planeta, pero tampoco es un sueño imposible. Gracias a todos los avances que se están produciendo se podría llegar algún día a conseguir, y entonces cambiaría la forma de ver y pensar que actualmente tenemos de nuestra historia.

martes, 10 de marzo de 2015

¿VIDENCIA O COACCIÓN?

La creencia en el más allá, los espíritus y las predicciones de futuro se remonta desde tiempos inmemoriales, pero eso no justifica la veracidad de su existencia. Cuántas veces habremos visto en la televisión o en ferias a multitud de videntes que dicen poder ver nuestro futuro a través de las constelaciones o las cartas, y cuánta gente cae presa de sus palabras por la ansiedad de conocer su futuro a cambio de dinero.

La videncia, clarividencia o adivinación es una hipotética habilidad de quienes afirman poder predecir los hechos venideros por sí mismos o mediante el uso de sortilegios. Antiguamente, aquellos que decían poseer esta capacidad eran los oráculos y brujos, y actualmente se hacen llamar videntes; pero todos ellos no son más que personas corrientes con una capacidad de coacción muy perfeccionada. Y esto, amigos míos, es el motivo de esta entrada.

El vidente  afirma poseer la capacidad de hacer predicciones y descubrir cosas ocultas o desconocidas a través de procedimientos que no se basan en la razón ni en los conocimientos científicos, sino por medio de magia o de la interpretación de los signos de la naturaleza.

Al igual que la religión, utilizan la "fe" para afirmar la existencia de su poder, ya que no se puede explicar empíricamente, y la clave de su éxito radica en que muchas veces parecen acertar con sus predicciones, de manera que consiguen que la gente realmente crea en la veracidad de sus capacidades sobrenaturales.

Pero el índice de aciertos no es más que una treta con la que consiguen coaccionar tu mente y hacerte pensar que lo que te ha contado realmente te va a ocurrir. En el momento que una persona ve o cree ver el futuro, deja de tener futuro. La esperanza desaparece y va a intentar crear ese futuro porque cree que es lo que tiene que pasar.
Aquí radica el secreto de los grandes videntes, y por supuesto lo hacen a través de varios pasos:

  1. Investigan tu pasado para poder captar tu atención diciéndote algo de tu vida que crees que él no puede saber porque no se lo has contado.
  2. Te dicen después algo ambiguo y general, que seguramente le haya pasado a todo el mundo, para asegurarse de que realmente le crees.
  3. A partir de la información que tienen ya de tu vida, elaboran posibles variables que puedan ocurrir en un futuro cercano y escogen la de mayor probabilidad acorde al contexto específico de cada persona.
  4. Te coaccionan para que hagas lo posible en hacer realidad dicha variable y así conseguir que creas que han acertado tu futuro, pero en realidad lo que estás haciendo es encaminar tu vida inconscientemente hacia lo que te ha contado el vidente para que te ocurra, y así sentirte realizado.
Sólamente está escrito el pasado porque ya lo hemos vivido, pero del futuro no hay nada escrito. Depende exclusivamente del camino que elegimos cada vez que tomamos una decisión y/o descartamos otra.

Así que no hagas las cosas porque una persona te diga que "es lo que te tiene que pasar". Toma tú la inicativa de tu vida, no la dejes en manos de desconocidos, y mucho menos a cambio de un alto precio.

martes, 10 de febrero de 2015

¿QUÉ ES UN AMIGO DE VERDAD?

Seguro que alguna vez en vuestra vida habéis oído decir a alguien: "Yo tengo muchos amigos". Pero claro, no entienden que los amigos que tengas en facebook, twitter o tuenti (entre otros) no son reales. Las redes sociales han influido mucho en este tema, hasta tal punto de llegar a deformar la definición de "amigo".



Pero ¿Realmente sabemos qué es un amigo? y  ¿Cómo diferenciarlo de aquel que sólo finge serlo? Este es el motivo de esta entrada.

Se entiende por amigo a aquella persona que mantiene una relación afectiva con otra y comparte, tanto intereses y aficiones como inquietudes y preocupaciones. Es una relación interpersonal imprescindible para el humano, ya que es un ser social por naturaleza. Pero a veces puede ocurrir que personas que creías que eran tus amigos de verdad, en realidad no lo son, lo que te hace replantear el significado de esta palabra, y si se ha estado utilizando correctamente.

Así pues, vamos a analizar más profundamente esta definición.
  • Persona que mantiene una relación afectiva con otra. Esto quiere decir que dos personas son amigas de verdad cuando sienten empatía mutua en cualquier situación; y están dispuestos a ayudarse, tanto si están equivocados (para corregirse) como si están en lo cierto (para ayudarse).
  • Que comparte intereses y aficiones. Esto quiere decir que dos personas son amigas porque han descubierto intereses y gustos comunes que pueden experimentar juntos y y crear buenos recuerdos. Este hecho estrecha lazos.
  • Que comparte inquietudes y preocupaciones. Esto quiere decir que dos personas son amigas cuando se preocupan por los problemas y preocupaciones mutuamente y tratan de ayudarse para procurar su felicidad mutua. Este hecho estrecha aún más los lazos.
 Si tienes personas en tu entorno que cumplen con estos requisitos, enhorabuena porque eres una persona muy afortunada y deberías conservarlos porque merecen la pena; por el contrario, si tus amigos no cumplen con alguno de estos requisitos, entonces no se consideran realmente amigos.



Y para ello, voy a exponer una serie de hechos que te ayudarán a diferenciar entre un amigo de verdad y uno que finge serlo.

Si te hace reír y bromea de vez en cuando siempre hasta un límite y sin pasarse, entonces es un amigo de verdad; mientras que si te hace reír pero a costa del mal ajeno y a veces bromea pero no controla cuándo tiene que parar, entonces sólo finge serlo.

Si comparte su vida y sus experiencias, ya sean buenas o malas, y después deja que tú también compartas las tuyas porque realmente le interesa, entonces es un amigo de verdad; mientras que si comparte sólo parte de su vida y experiencas que le convienen, y después no se interesa por las tuyas, entonces sólo finge serlo.

Si ve que tienes un problema, se preocupa por ello y después te ayuda a solucionarlo, entonces es un amigo de verdad; mientras que si ve que tienes un problema, no se preocupa por ello y prefiere permanecer al margen (ya sea por cobardía o pasotismo), entonces sólo finge serlo.

Si cuenta contigo para lo que sea, y no sólo para cuando le interesas, entonces es un amigo de verdad; mientras que si sólo cuenta contigo para salir esporádicamente de fiesta o cuando necesita algún favor, entonces sólo finge serlo.

Si te hace daño, ya sea directa o indirectamente, pero se da cuenta y hace lo posible por arreglarlo entonces es un amigo de verdad; mientras que si te hace daño y ves que lo sabe pero no hace nada para remediarlo, entonces sólo finge serlo.

Seguramente existan muchos más ejemplos que demuestren la diferencia, pero estos son los más destacados por su presencia constante en la vida social de una persona. Así que, abrid los ojos para prevenir posibles decepciones futuras, ya que la gente puede cambiar a lo largo de la vida (asunto que hablaré en otra entrada), o puede que en realidad sea de una forma diferente a la que pensábamos porque no le hemos conocido lo suficiente.

Los amigos de verdad se suelen ver mejor en las situaciones difíciles, ya que para lo bueno todo el mundo está, pero para lo malo desaparecen, quedando sólamente los que realmente merecen la pena.



lunes, 2 de febrero de 2015

EL MIEDO

Todo ser vivo ha experimentado alguna vez el miedo. Algunos piensan que es de cobardes, pero están muy equivocados. El miedo es necesario para la supervivencia animal, incluida la de los seres humanos. Pero ¿Qué es el miedo?, ¿Por qué se produce? y ¿Cuáles no podemos evitar sentirlos? Estas preguntas siempre han estado en mi cabeza y por eso son el motivo de esta entrada.
El miedo tiene múltiples definiciones, dependiendo del enfoque que queramos darlo, de manera que:

Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo que constituye un mecanismo de supervivencia y defensa, y surge con la finalidad de permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia; por lo que tenerlo es beneficioso.

Desde un punto de vista neurológico, es una forma común de organización del cerebro, y consiste en la activación de la amígdala (conjunto de núcleos de neuronas) situadas en el lóbulo temporal.

 Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo y emocional necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca ansiedad y angustia.

Y desde el punto de vista social y cultural, forma parte del carácter de la persona y está influenciado por la sociedad, por lo que se puede aprender a temer objetos o situaciones, pero también se puede aprender a no temerlos; dependiendo de lo que se considere bueno o malo en cada cultura.

Pero a pesar de todas estas definiciones, sin duda alguna el miedo nos alerta de peligros que no nos han ocasionado algún dolor, sino más bien de una amenaza a la salud o a la supervivencia. Además, el miedo se hace, no se nace con ello. El miedo se origina por un cúmulo de experiencias negativas o desagradables, ya que un bebé recién nacido que nunca ha sido asustado o ha visto cosas que le aterroricen carece de miedo.

Otra de las grandes cuestiones es por qué sentimos ese miedo ante ciertas situaciones. Pues bien, según un artículo publicado por Nature Neuroscience, se puede decir que el miedo es cuestión de números y depende de una votación "democrática" entre nuestras neuronas, ya que cada neurona puede distinguir individualmente lo que supone una amenaza de lo que no; por lo que si la mayoría se alarman sentimos miedo, pero si sólo se alarman unas pocas podemos permanecer tranquilos.

Utilizando la técnica psicoanalítica de Pavlov para adiestrar un perro a salivar cuando oía una campana anunciando comida, los investigadores del Centro Nacional de Ciencias Biológicas de Bangalore (India) enseñaron a un grupo de ratas a temer un sonido concreto que lo seguía una descarga eléctrica de otro que no tenía castigo, utilizando así el condicionamiento clásico.

Los roedores enseguida aprendieron a distinguir entre los dos sonidos, el que anunciaba problemas y el que era neutro. Cuando las ratas ya tenían claro lo que había que temer y lo que no, los investigadores midieron la actividad eléctrica de sus neuronas, que es la base de la transmisión de los impulsos nerviosos; y vieron que con el aprendizaje la actividad eléctrica cambiaba, es decir, la mayoría de las neuronas respondían con más intensidad al sonido del peligro que al neutro.

 Sin embargo, vieron que había un pequeño número de neuronas (que podríamos clasificar como miedosas) que no tenían esa capacidad de distinguir el sonido amenazante del neutro, y se alteraban en ambos casos. Pero a pesar de ello, se imponía siempre la opinión de la mayoría de las neuronas, y la rata se mostraba tranquila ante el sonido neutro.

Pero a base de repeticiones, los investigadores descubrieron que la actividad eléctrica en la amígdala (el cuartel general del miedo) había cambiado por completo. Ahora casi 5 de cada 6 veces las neuronas respondían de forma alarmante tanto al sonido peligroso como al neutro. Y esto se debe a que una gran parte de las neuronas habían perdido la capacidad de distinguir lo verdaderamente peligroso y se habían convertido en mayoría, lo que explica el comportamiento de "más vale prevenir" que surge de la sabiduría y experiencias previas.

Por esta razón, con el tiempo la persona aprende a tener menos miedos que de joven, ya que tiene más conocimiento de la vida, y la experiencia le ayuda a saber cómo actuar para evitar situaciones futuras que pueden provocar miedo o incertidumbre.

Pero, a pesar de que existe una gran variedad de miedos, muchos de ellos capaces de superarlos con el tiempo a base de esfuerzo y experiencias como por ejemplo: miedo a la oscuridad, a ciertos animales, pánico escénico...; siempre va a haber 3 grandes miedos comunes a todas las personas, que van a experimentar alguna vez en la vida y que no podrán evitar sentir. Estos miedos son: soledad, rechazo e impotencia.

La soledad es un gran miedo para el ser humano debido a que somos sociales por naturaleza . Una persona puede ser independiente pero no solitaria. Es decir, cuando somos pequeños solemos ser dependientes de la figura o figuras de apego como son los padres, y más tarde del grupo de iguales como son los amigos. Pero cuando la persona madura, adquiere la suficiente autonomía como para independizarse lo suficiente y valerse por sí misma. Sin embargo, durante todo ese proceso siempre va a necesitar estar en continua relación con otras personas. Alguien que pasa solo mucho tiempo acaba perjudicando su salud mental, y el simple hecho de sentirse así puede provocar pánico y ansiedad.



El rechazo es otro gran miedo, sobre todo el rechazo social. Este miedo está estrechamente ligado al anterior, ya que al ser sociales nos gusta sentirnos aceptados y valorados por los demás, y el simple hecho de pensar que podemos ser desplazados por alguien o excluidos de alguna actividad o relación es insoportable. Además, este miedo provoca una disminución de la autoestima y de la confianza de uno mismo, llegando al punto de la depresión.




Y la impotencia o la sensación de no poder hacer nada ante un problema o situación es otro gran miedo muy arraigado en el ser humano ¿No os ha pasado alguna vez que os surja un problema, ya sea personal o ajeno, y que por mucho que hagáis no podáis solucionarlo? A mí sí, y se pasa realmente mal. Hace que te sientas inútil y acaba desesperando. Y este miedo surge desde pequeñitos, cuando algo se rompe y no podemos arreglarlo o dejarlo como estaba en un principio. Claro está que de pequeños no somos conscientes de que las cosas superficiales, como objetos, se pueden reemplazar por otras con dinero y solucionar así el problema; pero a medida que nos hacemos mayores vamos descubriendo que son otras cosas, como la familia, el amor o la amistad, lo que no se puede solucionar o reemplazar con dinero. Lo que provoca realmente impotencia es el hecho de perderlo y no poder recuperarlo de nuevo por mucho que hagamos.

En definitiva, el miedo es una sensación muy presente a lo largo de nuestra vida y el hecho de tenerlo no es malo, ya que nos ayuda a aprender de los errores y de las malas experiencias. Gracias a él, podremos evitar en un futuro que ciertas situaciones se repitan y tener así una mejor calidad de vida. Y por supuesto, cuanto más escarmentados estemos, podremos prevenir mejor la aparición de estos grandes miedos.

domingo, 25 de enero de 2015

DESMANTELANDO LOS 7 PECADOS CAPITALES

La personalidad del ser humano está compuesta por un conjunto de virtudes y defectos que nos hacen únicos. Algunos abundan más que otros dependiendo de la persona, y eso es lo que nos define como más buenos o más malos.

Pero la Iglesia siempre nos ha inculcado que para ser buenas personas tenemos que reducir al máximo los defectos que nos hacen ser malos, denominándolos pecados capitales o vicios, y clasificándolos en siete: Ira, gula, ambición, envidia, lujuria, pereza y orgullo.


Su objetivo es que erradiquemos estos vicios de nuestra vida para ser puros, pero no sé si son conscientes de que eso es imposible. Estos "pecados" de los que habla la Iglesia no son más que rasgos de la personalidad imprescindibles e inherentes al ser humano. Superficialmente pueden parecer perjudiciales, pero con esta entrada os quiero demostrar que cada uno aporta un beneficio para la vida, el cual no podría darse si no existiesen.

Así pues, comencemos con la IRA, que se define como un estado de enfado violento o deseo de venganza. A simple vista la ira se considera negativa porque conlleva agresividad, pero imaginaros si todo el mundo careciese de este rasgo, incluido los animales. La ira hace que todos los animales puedan defenderse ante ciertas amenazas.

Sólo existió un animal que no tenía ira y que ahora está extinto. Ese animal es el Dodo, un ave columbiforme (con forma de paloma) del tamaño de un cisne con una cabeza enorme y un pico robusto. Vivía en las islas Mauricio y el último ejemplar desapareció en 1761 porque se dejaba comer los huevos de sus crías. No sentía esa necesidad de defender lo que era suyo, lo que se puede denominar un ave tonta careciente de ira o enfado. Por tanto, la ira también es necesaria para defender lo que es nuestro y así hacer frente a ciertas situaciones.

Continuemos con la GULA, que es el deseo o placer por la comida y bebida sin necesidad de pasar hambre o sed. No existe ser en la tierra capaz de comer sólo cuando tiene hambre teniendo comida a su disposición en cualquier momento o cuando se le ofrece. Hasta un simple gato, si le ofreces un trozo de comida que le guste, lo comerá aunque no tenga hambre.

Este hecho se debe a que nuestro organismo está preparado para poder comer, a pesar de carecer de hambre, con el fin de almacenar energías y así tener reservas por si más adelante falta la comida. Además, el gusto influye mucho en este rasgo, ya que, gracias a nuestras papilas gustativas, la comida nos resulta agradable y atractiva, saboreándola de manera que así saciamos ese placer que nos provoca comerla.


 Sigamos con la AMBICIÓN, definida como el deseo ardiente de poseer riquezas, poder o cualidades. Si esto lo aplicamos a la vida individual de cada persona, la ambición es necesaria para conseguir los objetivos, metas o sueños que tenemos. Gracias a la ambición el ser humano tiene la suficiente motivación como para no desistir en un sueño por muchas veces que fracase. Si insiste lo suficiente, tarde o temprano lo conseguirá.

Por eso existen muchas personas que han llegado tan lejos a pesar de los palos que le ha dado la vida, como Walt Disney por ejemplo. Antes de convertirse en uno de los hombres más famosos del mundo, trabajó para una empresa que le despidió por falta de creatividad. Puede parecer irónico, pero él jamás desistió porque tenía bastante ambición y continuó por su cuenta hasta crear una de las mayores empresas de dibujos animados de la historia, y que actualmente sigue teniendo mucho éxito y fama.

En lo que se refiere a la ENVIDIA, ésta se define como el sentimiento o estado mental que nos hace sentir desdicha por no poseer lo que el otro tiene, ya sean bienes o cualidades. Es decir, es el deseo de algo que no se posee. Siempre se ha dicho que existe envidia buena y mala, pero ambas persiguen el mismo objetivo: la necesidad de conseguir lo que otros ya tienen para ser más felices. Este rasgo de la personalidad es la causa o el desencadenante de que todo ser vivo imite a otro; y gracias a la imitación se produce el aprendizaje de conocimientos, cualidades y habilidades necesarias para la supervivencia y calidad de vida.

Además, existe un autor de la psicología evolutiva, Ausubel, que explica este comportamiento con su teoría constructivista del andamiaje y aprendizaje por descubrimiento a través de la imitación  de lo que otra persona hace, la cual actúa como modelo en dicho proceso de aprendizaje. Así pues, si no existiese la envidia, las personas no tendrían la necesidad de imitar y se habrían perdido muchos conocimientos y habilidades útiles para la vida.

Si hablamos de LUJURIA, también conocida como lascivia, nos referimos al deseo o apetito sexual apasionado e incontrolable. Este rasgo de la personalidad apareció en el ser humano tras perder lo que se conoce como celo en los animales. El celo hace que se produzca una segregación de hormonas sexuales que hacen que estén receptivos para aparearse y así reproducirse en ciertos momentos del año; pero el ser humano es el único animal que ha evolucionado de tal manera que puede elegir cuándo aparearse. Se puede decir que está en celo constante, y esto es gracias a la lujuria.

Si el ser humano (que ya carece de celo) no tuviese ese libido o apetito sexual, no tendría razón alguna para reproducirse y mantener así la especie. Por tanto, esa pasión que sentimos hacia otras personas y que nos provoca placer es la que, en cierto modo, nos salva de la extinción.

En cuanto a la PEREZA, se define como la falta de ganas de realizar actividades, es decir, las ganas de no hacer nada. Aunque mucha gente toma este rasgo como negativo, en realidad se da en todo ser vivo (el campeón de esta cualidad se lo lleva el perezoso, de ahí su nombre), y tiene un objetivo bastante beneficioso que es: combatir el estrés provocado por ciertas situaciones o la rutina diaria.

Si las personas no tuviesen pereza, no pararían de hacer cosas y moverse, lo que aumentaría el estrés y el cansancio tanto físico como mental. Por eso es tan necesaria, ya que ayuda a desconectar de la monotonía y relajarnos durante un rato para tener nuestro momento de paz. Esto es tan necesario como el ejercicio; siempre debe haber un equilibrio para una buena calidad de vida.

Y por último tenemos el ORGULLO, también conocido como soberbia, y definido como un exceso de estimación propia o arrogancia, pero también se considera una satisfacción personal que se experimenta por algo propio y valioso para uno mismo. Este rasgo de la personalidad es imprescindible tenerlo en su justa medida, ya que nos ayuda a autoafirmarnos ante ciertas situaciones; lo que hace que los demás no puedan aprovecharse de nosotros.

Si no tuviésemos nadie orgullo, seríamos una presa fácil para aquellas personas a las que les gusta aprovecharse de la bondad o generosidad de la gente. Además, tenerlo evita que tengamos una baja autoestima ante situaciones que puedan rebajarnos o humillarnos como personas.

Como podéis ver, todos estos rasgos también forman parte de nuestra personalidad; y que los poseamos no significa que seamos peores personas. Aunque no debemos olvidar también que todo en exceso es malo, así que no debemos abusar de ellos. Como he dicho antes, siempre debe haber un equilibrio. Esa es la clave para una buena vida.

sábado, 3 de enero de 2015

LA MAGIA DE LOS BESOS



Desde pequeños siempre nos han dado besos para mostrarnos el afecto y cariño que sienten hacia nosotros pero, sin duda alguna, el beso con el que más se siente y el que más nos gusta es en los labios con la persona que amamos.

A pesar de transmitirnos cerca de 80 millones de bacterias durante un beso apasionado de 10 segundos, según los estudios realizados por unos científicos de Nueva Zelanda, el beso tiene tanto peso sobre nuestras emociones y nos reporta tantos beneficios que estamos dispuestos a correr ese riesgo.

Pero ¿Por qué son tan importantes nuestros labios?

A parte de ser la única zona del cuerpo que no suda, los labios son el lugar más sensible y erógeno de nuestro cuerpo, ya que está compuesto por multitud de terminaciones nerviosas cuyo tacto nos hace sentir más que en otro lugar; por eso utilizamos los labios como una forma de expresar nuestro cariño hacia los demás.

Y ¿Por qué nos gusta tanto dar besos? Esa es la clave de esta entrada.


La respuesta se encuentra en el momento que nacemos. Nuestro primer contacto afectivo y de seguridad se produce en los labios, al sentir la presión del pezón de la madre cuando somos alimentados. Un ejemplo muy claro se aprecia en el estudio que realizó Freud, el cual dice que la primera etapa psicosexual por la que pasa el ser humano es la etapa oral, donde los labios, lengua y encías son el centro de las sensaciones placenteras en el cuerpo; y la succión y alimentación son las actividades más estimulantes. Esto hace que el cerebro del bebé asocie toda esta estimulación que recibe a través de los labios con emociones positivas que perduran durante toda nuestra vida.



Por otro lado, el beso también es muy importante a la hora de conservar una pareja. Es uno de los factores que nos ayudan a decidir si realmente existe una conexión con la otra persona. Cuando estamos con la pareja aprendemos mucho de ella a través de nuestros sentidos del olfato, gusto y tacto; y toda esa información es recibida por el cerebro, que se encarga de procesarla y asimilarla. De hecho, el olor de una persona puede proporcionar pistas subconscientes sobre su ADN.

Además, los psicólogos evolutivos de la Universidad Estatal de Nueva York descubrieron, a través de un estudio, que el 59% de los hombres y el 66% de las mujeres dicen que han terminado una relación porque los besos no iban bien. Esta es la prueba de fuego definitiva de nuestra naturaleza, lo que hace que nos sintamos más atraídos por personas que pueden ser nuestros mejores socios genéticos. Y esta selección hace que acabemos estando con personas con una clara diferencia genética a la nuestra para combatir enfermedades, lo que tiene como beneficio que los hijos tengan un sistema inmune más fuerte.

Esto no quiere decir que estemos pensando en ser padres cuando nos besamos con nuestra pareja, pero sí es verdad que los besos proporcionan las pistas necesarias para ayudarnos a decidir si una relación es buena o no.